Mis lágrimas derramadas no sirvieron de nada,porque al fin y al cabo fui yo la que volvio a quedar como una muñeca de trapo,sí,esas que guardas en el trastero y que sacas cuando las hechas de menos o te dan lastima.Quedé como la que lloraba por un príncipe imposible.

No hay comentarios:
Publicar un comentario